Es un voluntariado de 10 días en los que se ofrece la oportunidad de aprender a eliminar barreras, prejuicios... y descubre que la convivencia con las personas que tienen discapacidad te hace más sensible, más humano. Cada uno de ellos va dejando calar un nuevo modo de mirar, acoger, comprender y relacionarte, diferente a lo que estamos acostumbrados. La discapacidad más allá de crear barreras abre un abanico de posibilidades que experimenta quien la posee y enriquece a quien se acerca y acoge a la persona.
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