El pasado viernes 25 de octubre dio comienzo un nuevo curso de grupos Adamah en nuestro centro.
Esa tarde del viernes es quizás la tarde con la que más ilusión, ganas y entusiasmo se acude al colegio. Monitores y jóvenes llegan al colegio con felicidad a la vez que con curiosidad y algo de nerviosismo. Para muchos de los monitores es su primera vez al frente de un grupo de jóvenes, pero saben que tienen en sus manos la oportunidad de ser luz y guía de cada uno de esos jóvenes en su vida.
El primer día siempre está lleno de pequeñas sorpresas y descubrimientos: ¿me habrá tocado en el mismo grupo que mis amigos? ¿Quién será mi monitor este año? ¿En qué clase nos habrá tocado dar grupo?
El primer momento de los grupos sucede en el lugar más importante para nosotros, cristianos y concepcionistas: la capilla del colegio. Éste es el lugar en el que todos nos presentamos, nos ponemos cara de nuevo y nos damos la bienvenida unos a otros. Delante de Dios, María Inmaculada y nuestra fundadora, Santa Carmen Sallés, formamos los distintos grupos que serán nuestra pequeña familia de los viernes durante todo el curso.
Desde los más pequeños (4º de primaria) hasta los más mayores (1º de bachillerato) saben que las tardes de grupo son una experiencia única en la que aprenderán, compartirán y expresarán sus ideas, dudas e inquietudes acerca de la vida y la fe. Gracias a las dinámicas y vivencias de cada viernes, van descubriendo que no están solos en su camino de fe y que hay más personas que están interesadas en aprender y conocer un poquito más a Dios y en cómo vivir según el mensaje de Jesús.
Surcos, semillas, brotes, espigas, frutos y aljibes se ponen en marcha en este nuevo curso lleno de nuevas experiencias y aprendizajes que transformarán sus vidas.
“No debemos valorar tanto lo que damos, sino el amor que ponemos en lo que damos. Educar es tarea del corazón”. – Santa Carmen Sallés











